Hoy más que nunca bajo el enfoque por competencias, el proceso de aprendizaje no puede ser denotado como trivial, al contrario pocas veces reflexionamos o comprendemos como el ser humano aprende, pues el desconocimiento de las teorías cognitivas nos obstaculiza en ese sentido. Los principales procesos cognitivos inherentes a la naturaleza humana maduran de manera ordenada en el desarrollo humano y las experiencias pueden acelerar o retardar el momento que estos hagan su aparición, llevando finalmente al complejo proceso denominado aprendizaje. La información que recibimos de nuestro contexto social y ambiental, es ignorada hasta que ésta nos da utilidad.
En este proceso educativo entendemos como competencia, a una construcción social de interacción reflexiva y funcional de saberes significativos, cognitivos, procedimentales, actitudinales y metacognitivos, que generan evidencias articuladas y propicia actuaciones transferibles a distintos contextos apoyadas en el conocimiento situacional, identificados a través de evidencias transformadas a la realidad. En la competencia podemos distinguir diferentes tipos de saberes (interacción); el sujeto es consciente de cómo y por qué se aprendió (meta cognición) y de qué formas se dan estas relaciones, además de identificar las posibilidades de mejora (reflexión). Saber, poder y querer se alinean rumbo a un mismo objetivo (funcionalidad). Está presente un conocimiento de base, pero también un conocimiento que se desarrolla en la propia aplicación o realización de determinada actividad, dando como resultado un conocimiento situacional.
Considero relevante examinar la naturaleza del conocimiento y no sólo utilizarlo como una herramienta disponible, así los saberes implícitos en la competencia considerarían un meta conocimiento en el que se es capaz de reconocer e identificar el error y un saber estratégico, que hace referencia al saber implícito del experto que está en la base de su capacidad de utilizar conceptos, hechos, y procedimientos a fin de realizar tareas y resolver problemas.
Es aquí donde las estrategias de enseñanza cobran importancia ya que el planificar contenidos que sean útiles para nuestros alumnos, es un reto; ubicarlos en situaciones problemáticas reales de la vida cotidiana o global y obtener soluciones y aprendizajes significativos.
El evaluar el conocimiento no debe basarse tan sólo en lo conceptual, pero cómo evaluar los procedimientos, actitudes y valores de los alumnos, cuando en ocasiones no somos justos y nos dejamos llevar por situaciones ajenas o que influyen en una ponderación. La evaluación es uno de los temas más complejos del quehacer educativo por qué en él intervienen factores institucionales, ideológicos, metodológicos y personales. La evaluación no sólo consiste en aplicar técnicas novedosas, sino que debe llevarse a la reflexión en torno a ella desde el servicio docente, sin dejar de considerar el contexto que la rodea.

Estimado Jaime:
ResponderEliminarCoincido con usted en cuanto a la aplicación de las competencias en el proceso educativo,que debemos de planificar los contenidos para enfrentar a los alumnos a situaciones problemáticas reales para que desarrollen sus conocimientos para la aplicación y realización de una actividad determinada yasí para obtener soluciones de un aprendizaje significativo.
Hola Jaime:
ResponderEliminarEstoy totalmente de acuerdo contigo en el sentido del complejo proceso de evaluación, ya que deben considerarse aspectos cognitivos, procedimentales y actitudinales entre otros. Además como mencionas llevarlos a la reflexión y añado tamibén, a que sean críticos y analíticos.
Buenas noches estimado compañero.
ResponderEliminarEsta muy interesante tu respuesta y puntos de vista sobre la pregunta en cuestión, y si anteriormente cuando no se hablaba de competencias, especialización, humanismo, valores, sentíamos lo digo como estudiantes, que las instituciones educativas no nos estaban preparando para el entonces entorno laboral y social que predominaba.
Entonces no es posible y mucho menos factible que con los cambios tan acelerados que se están gestando en todos los ámbitos, la educación no se modernice.
Por ello es básico tener otro enfoque de la educación, apropiarnos de los conceptos marcados en la “Reforma”, comprenderlos y ponerlos en marcha
Ya que las competencias para que efectivamente se desarrollen requieren de conceptos, enfoques, aprendizajes, esquemas, valores, actitudes, intereses, ambientes, etc., que por fortuna mucho de ello esta a nuestro alcance manipularlo.
A beneficio del educando, quien tiene la verdadera oportunidad de construirse un nuevo presente, real, participativo con miras a un mejor aprovechamiento tanto en lo personal, social, afectivo, laboral.
Y como tu lo comentas las estrategias empleadas para trasmitir el conocimiento y para medirlo y/o evaluarlo también deben cambiar y ser formativos y sumativos.
Que pases muy buenas noches